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¿Qué está pasando con los desechos médicos y equipos de protección infectados?

Imagen referencial.

El sistema de manejo de residuos en el país aún no es adecuado. A pesar de los avances realizados, existen debilidades que han repercutido en la capacidad de respuesta del sector ambiente y del sector salud para enfrentar las consecuencias de la pandemia del COVID-19: La gestión y el manejo de los residuos bioinfecciosos con un enfoque especial en la etapa detratamiento están muy débilmente regulados en la legislación peruana.

Jorge Bárcenas Chocano, especialista en Derecho del Medio Ambiente y Recursos Naturales del Despacho de Abogados Benites, Vargas y Ugaz, expertos en el tema ambiental, explica que hasta el momento en el Perú se está trabajando con el marco legal vigente compuesto por las normas relativas al manejo de residuos sólidos (incluidos los no peligrosos y los peligrosos, y dentro de estos, los hospitalarios).

Bárcenas asegura que es necesaria una modificación a la Ley de Gestión Integral de Residuos Sólidos y su Reglamento, ya que como vienen redactadas las normas hasta el momento, existe inclusive la posibilidad de que los residuos de los hospitales (en los casos en que no exista en la zona una empresa operadora de residuos sólidos), puedan ser dispuestos por sus generadores en los rellenos sanitarios administrados por las municipalidades, situación que resulta de mayor riesgo en el contexto actual. Esta es una situación que se debe corregir a nivel normativo.

En efecto, la normativa existente no hace obligatorio el tratamiento de los residuos biocontaminados provenientes de los establecimientos de salud. Al respecto, la Norma Técnica de Salud (NTS 144) emitida por el MINSA, establece que el tratamiento de los residuos sólidos biocontaminados puede ser opcional previo a la disposición final. Opcionalidad que permite en Lima, Callao y provincias del país, que los residuos biocontaminados se dispongan de manera directa en sitios de disposición final, no eliminándose por completo el riesgo a la salud pública y al ambiente. Esta situación se vuelve aún más crítica en el momento actual, dada la generación de residuos provenientes de casos de contagios con COVID-19 y para los cuales no han sido aún emitidas normas o directivas que regulen su manejo y tratamiento.

"Esperamos que el Estado se pronuncie sobre esto prontamente, ya que se han emitido normas específicas que establecen protocolos y guías para el manejo de cadáveres de personas fallecidas a causa del COVID-19, pero hace falta un pronunciamiento sobre los residuos hospitalarios vinculados con los pacientes que sufren de esta enfermedad, existen ya pronunciamientos de la OMS sobre este tema y ejemplos de otros países que se deberían de tomar en cuenta para Perú" señala Jorge Bárcenas Chocano.

20,000 toneladas de residuos biocontaminados al año

Por su lado, Yoann Ogor, Director Técnico de Veolia, empresa con más de 160 años de experiencia en la gestión de residuos en el mundo, y con presencia en Perú, indica que resultaría paradójico que en este tiempo en que todos estamos preocupados por la salud pública, minimicemos la importancia del manejo integral de los desechos biomédicos y sanitarios peligrosos que se están generando con esta pandemia.

"En lo que respecta a los desechos biomédicos y sanitarios, en los establecimientos de salud del Perú, se generan aproximadamente 20,000 toneladas de residuos biocontaminados al año, el 75% en Lima y el 25% restante en las provincias. Estos se clasifican en peligrosos y no peligrosos. A nivel global los primeros representan, en promedio, entre un 10% a 15% del peso total de desechos que se generan en los establecimientos de salud".

Ogor insiste en que un manejo técnico y ambientalmente seguro de estos desechos peligrosos, necesariamente deben contemplar la separación y almacenamiento diferenciado a cargo del generador y, la recolección, transporte, tratamiento y disposición final de los mismos a cargo de un Gestor Público o Privado, debidamente autorizado para cada fase, según lo establecido en la normativa legal de cada país. De lo que se trata es de contar con un marco Normativo que regule el tratamiento de los residuos hospitalarios generados en todos los centros salud durante esta coyuntura y despúes de superada la misma. Es una cuestión de salud pública que se debe garantizar en todo momento y que se agrava con epidemias como la del COVID-19.

Asimismo, el ingeniero Leandro Sandoval, especialista en gestión integral de residuos sólidos de AMBIDES, subraya que un adecuado manejo de los residuos médicos/biológicos contaminados, permite la reducción de riesgos de salud y propagación en la población, al interrumpir una de las cadenas de contagio.

El especialista menciona que, además existen lugares de disposición final no adecuados donde se evacuan los residuos contaminados en los cuales podemos encontrar personas y animales que buscan en estos residuos su forma de alimentación, incrementando el riesgo a la salud pública.

También resalta que, son altamente vulnerables el personal de limpieza pública, el cual está obligado a ejecutar tares de retiro de los residuos sólidos municipales que incluyen residuos domésticos, de establecimientos de salud, hoteles, mercados, vía pública, entre otros.

"El personal del servicio de limpieza pública, manipula de manera directa los residuos sólidos y si este proviene de una potencial fuente de infección y que además no es manejado adecuadamente, corren el riesgo de contagiarse. Peor aún, si las personas no cuentan con los implementos de seguridad adecuados, en los establecimientos de salud, tal como sucede tanto con el personal tercerizado de empresas operadoras, así como de establecimientos de salud que tienen la administración directa del servicio y que no suministran esos equipos de protección individual a la altura de las necesidades" resalta.

Sandoval también precisa que al Ministerio del Ambiente, como entidad autoritativa, aún le falta definir reglas claras para los operadores de residuos sólidos, quienes pretenden implementar o ampliar servicios de manejo de residuos peligrosos, ya que tienen que enfrentar exigencias complejas ligadas más a una actividad productiva, que, a una actividad de servicio, lo cual evidentemente implica mayores tiempos y recursos en la obtención de permisos para implementar sistemas de gestión integral de residuos peligrosos, entre ellos los residuos bioinfecciosos.

"Es prioridad, implementar mecanismos eficientes de supervisión de parte del MINAM, a fin de garantizar la eliminación de toda posibilidad de contagio, estableciendo los lineamientos y protocolos para la gestión integral de residuos médicos/biocontaminados durante y posterior a la emergencia nacional por el caso del COVID-19". Sin embargo, ante este nuevo panorama, es importante profesionalizar el sector laboral que se destina a la manipulación de residuo sólidos peligrosos y no peligrosos, puntualizó.

Asegurar recursos

También es fundamental que se asegure los recursos para financiar la continuidad de prestación del servicio de limpieza, ya que los municipios han dejado de recaudar por la situación de emergencia que se viene pasando por el COVID-19. Debemos tomar en cuenta que casi el 75% demmunicipios, tiene una relación contractual con una empresa privada para prestación de servicio de limpieza, interrumpir esa cadena de pago sería generar una nueva situación de emergencia sanitaria, con consecuencias impredecibles.

Los expertos en el tema aseguran que el Perú necesita dar un paso adelante en esta materia. Es urgente y necesario generar normas que regulen el tratamiento de los residuos de los hospitales, tal como se ha hecho en países vecinos como Argentina, Colombia y Ecuador. Es un esfuerzo adicional imprescindible para preservar la salud pública. Hoy y después de la Crisis del COVID -19.

Según la ONU, los gobiernos deben considerar la gestión de residuos potencialmente infecciosos como un servicio público esencial, alcanzando el grado de urgente en el marco de la pandemia del COVID-19. Darle prioridad al manejo y tratamiento adecuado de estos residuos permitirá minimizar posibles impactos secundarios sobre la salud y el medio ambiente.

Las medidas de gestión deben incluir todos los tipos de residuos (médicos, domésticos y peligrosos), así como asegurar el tratamiento adecuado de los residuos infecciosos.

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