Actualidad

Preparación express para ser corresponsal de guerra (y no morir en el intento)

Luis Neyra, periodista de El Economista América, durante el entrenamiento de Corresponsales de Paz en Zonas Hostiles.

Fui obligado a tirarme al suelo, cerrar los ojos y mantener el rostro contra el suelo. En pocos segundos un excesivo sudor recorría toda mi cara. El equipo de seguridad que tenía puesto en ese momento (un chaleco antibalas y un pesado casco azul) contribuían notablemente a mi desastroso estado. Luego me vendaron y quedé en tinieblas.

Gritos e insultos, música ensordecedora con simbología árabe y un sinfín de amenazas se escuchaban por todos lados.

El escenario de comodidad y tranquilidad que segundos antes reinaba en el salón del Centro de Entrenamiento y Capacitación Para Operaciones de Paz (CECOPAZ), en Ancón (Lima), había dado paso al caos.

¡Pon tus manos detrás de la espalda, maldito! Fueron las primeras palabras escuché. Acaté sumiso y con cierta incredulidad pues sabía que esto era un ensayo, una simulación, un joda en buenas cuentas. Pero fue real al fin y al cabo.

Fui, "secuestrado" (fuimos secuestrados) por la fuerza armada de un "comandante dictador". Un ser intransigente que hablaba de paz y democracia pero que estaba dispuesto a escribir su propia historia a sangre y fuego.

Sabía conscientemente que era un ensayo, como en el teatro, y que la aceleración de mi corazón, el incómodo entumecimiento en mis brazos por tenerlos en una posición inusual y extendidos por largos minutos iba a acabar pronto.

Sólo quería regresarlos a su posición habitual para luego reír con mis compañeros y hablar de lo bacán que la pasamos. Y reírnos aún más de cómo un colega trató cinematográficamente de escapar por una ventana sin mucho éxito.

Y el final llegó tras casi una hora al ser "liberados". En realidad no estoy seguro del tiempo que demandó todo ese movimiento, pero estábamos contentos.

Sin embargo -y acá se me vino el momento de reflexión- ante una situación real de secuestro en una zona hostil o de guerra, donde sólo se respira muerte y tristeza; el dolor físico iba a sobrepasar todo lumbral conocido. El sudor que empapaba mi rostro iba ser reemplazado por sangre, mi sangre. Y que mi corazón acelerado por el ejercicio pudo ser provocado por un cuadro extremo de estrés.

Probablemente no hubiera salido con vida si todo esto fuera una realidad. Seguramente hubiera estado expuesto a infames maltratos psicológicos y físicos.

Capacitación

El ejemplo mencionado se realizó en el quinto día del II Curso de Corresponsales de Paz en Zonas Hostiles. Fueron siete días en total de instrucciones teóricas y prácticas que espero me sirvan al momento de cubrir un conflicto armado fuera de mi tierra.

Aprendimos, además y sin anestesia, que podemos salvar la vida de una persona colocándole, si fuese necesario, una cánula nasal en menos de 10 segundos, un torniquete salvador para detener hemorragias, o aplicar una intravenosa y saber cómo identificar campos minados para no morir a pedazos si no vemos lo evidente. Hasta comer dulces distrae. ¡Vaya que lo sé!

Pero también hubo cuestionamiento y meas culpas al trabajo de la ONU cuando llegan a un país. A veces no son vistos como los salvadores.

"Permanecer mucho tiempo en un lugar no siempre es bueno y terminamos siendo vistos como un problema", señaló uno de los instructores.

No son perfectos y lo saben (nosotros tampoco). Pero vaya que trabajan duro, con mucho compromiso y dedicación, para mejorar y darle a las zonas conflictuadas un poco de paz.

DATOS:

- Hay más de 200 efectivos militares, integrados por 121 miembros del Ejército, 58 de Marina y 26 de la Fuerza Aérea, quienes tienen por tarea principal la construcción y mantenimiento de aeródromos en la República Centroafricana.

- La capacitación la realizó el Ministerio de Defensa de Perú. La parte teórica se desarrolló en la Escuela de Capacitación y Perfeccionamiento de la Fuerza Aérea del Perú, ubicada en Santiago de Surco; y la parte práctica, en la sede del Centro de Entrenamiento y Capacitación de Operaciones de Paz (CECOPAZ), ubicada en la Base de Infantería de la Marina de Guerra, en Ancón.

- A la ceremonia de clausura asistieron también el director de CECOPAZ, Coronel FAP Jaime Alemán Cisneros, y el oficial cooperante militar de Francia, Teniente Coronel del Ejército Francés Jean Philippe Nourry.

comentariosforum0WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin
FacebookTwitterlinkedin