Economía

Lima es hoy la segunda ciudad más cara para vivir en Sudamérica

Este año, Lima ha pasado de la posición 121 al puesto 112 en el ranking internacional.

En el contexto de la pandemia del COVID-19, los cambios sociales y económicos han obligado a las compañías a revaluar sus programas de movilidad global, centrándose en el bienestar de sus empleados, especialmente los expatriados.

A medida que aprovechan las nuevas modalidades de trabajo, los cambios tecnológicos y las formas de pensar más flexibles; las organizaciones también estudian formas alternativas de asignaciones internacionales, con el fin de mantener sus fuerzas laborales y sus operaciones en el extranjero. En ese sentido, la consultora empresarial Mercer acaba de presentar los resultados de su Encuesta 26° Costo de Vida, que analiza y compara las realidades de más de 400 de las principales ciudades del mundo, entre ellas Lima. Costo de Vida compara más de 200 artículos y servicios en categorías como vivienda, transporte, alimentos, vestimenta, artículos para el hogar, y entretenimiento.

Este año, Lima ha pasado de la posición 121 al puesto 112 en el ranking internacional, y al mismo tiempo se ha convertido en la segunda ciudad más cara de Sudamérica, imponiéndose sobre urbes como Sao Paulo (Brasil) y Santiago (Chile), quienes ocupan el tercer y cuarto puesto, respectivamente, y solo por detrás de Montevideo (Uruguay), que ocupa el primer puesto de la región. "El impacto del Covid-19 en la gestión del talento humano ha abierto los ojos a muchas compañías peruanas, que empiezan a explorar nuevas contrataciones de extranjeros, aprovechando la ventaja de la digitalización, lo cual afecta sin duda la gestión tradicional de la expatriación" explica el CEO de Mercer Perú, Gabriel Regalado.

Asimismo, el experto de Mercer Perú evidencia un cambio de estrategia de las compañías peruanas para atraer y conservar el talento extranjero. "Las organizaciones han migrado su interés en los elementos compensatorios de corto plazo, para enfocarse en los aspectos y beneficios relativos al bienestar, salud y seguridad de sus expatriados y familias. Si bien es una acción lógica dada la coyuntura, no se deben descuidar para mitigar riesgos de productividad y perdida de talento", afirma.

A nivel Latinoamérica, San Juan (66) es considerada la urbe más cara, seguida por San José (78) y Montevideo (88). Otras metrópolis latinas cuyo costo de vida se encareció el último año son Ciudad de Panamá (90), Ciudad de Guatemala (122) y La Habana (123), que ascendieron tres, catorce y diez puestos, respectivamente. En tanto, las ciudades que bajaron notoriamente en el ranking son Sao Paulo (130), que descendió cuarenta y cuatro puestos; Río de Janeiro (160), que bajó treinta y nueve puestos; y Santiago (134), que cayó cincuenta y cinco puestos.

Panorama mundial

A pesar del deseo de crecer y expandirse globalmente en medio de la incertidumbre de una crisis sanitaria y económica, las reducciones de salarios y de personal, así como los cambios en los programas de beneficios, han dificultado las estrategias de expansión en el extranjero. A medida que las organizaciones reexaminan su disponibilidad de talento, sus programas de movilidad y sus paquetes de remuneración, con la mirada puesta en el equilibrio entre la empatía y la economía, resulta esencial contar con datos precisos y transparentes para ofrecer una compensación justa por todo tipo de asignación de movilidad, sin perder de vista los cambios derivados de la actual pandemia y la consecuente volatilidad del mercado.

"La pandemia de COVID-19 nos recuerda que enviar y mantener a los empleados en asignaciones internacionales es una gran responsabilidad y una tarea difícil de gestionar", afirma Ilya Bonic, presidente del negocio de Career y director de Estrategia de Mercer. "En lugar de apostar por un dramático resurgimiento de la movilidad, las organizaciones deberían prepararse para redistribuir sus fuerzas laborales móviles, liderando con empatía y teniendo en cuenta que no todos los expatriados estarán preparados o dispuestos a trasladarse al extranjero", agrega.

Según la Encuesta de Costo de Vida 2020 de Mercer, Hong Kong encabeza la lista de las ciudades más caras para expatriados, seguida por Asjabad, Turkmenistán, situada en el segundo puesto. Tokio y Zúrich se mantienen en el tercer y cuarto puesto, respectivamente; mientras que Singapur se ubica en el quinto, dos posiciones más abajo que el año pasado. La Ciudad de Nueva York ocupa el sexto puesto, tras escalar desde el noveno lugar. Si bien los datos de Mercer fueron relevados en el mes de marzo; las variaciones de precios en muchos lugares no fueron significativas debido a la pandemia –se realizó un análisis adicional sobre la disponibilidad de bienes en los meses de abril y mayo para verificar sus precios–.

A pesar de que la recesión económica mundial comenzó a sentirse durante la primera parte del año, el fortalecimiento del dólar provocó un aumento de los costos para los expatriados en las ciudades estadounidenses. Como resultado de ello, las urbes de los Estados Unidos han ascendido en el ranking de las ciudades más caras este año. Nueva York (6) es la más cara del país, seguida por San Francisco (16), Los Ángeles (17), Honolulu (28) y Chicago (30). Winston Salem (132), en Carolina del Norte, sigue siendo la ciudad estadounidense más económica para vivir.

La apreciación del valor del dólar canadiense también ha dado lugar a cambios en el ranking de este año. Tras ascender 18 lugares respecto al año pasado, Vancouver (94) es la ciudad canadiense más cara del ranking, seguida de Toronto (98). En el puesto 151, Ottawa es la ciudad más accesible de Canadá.

Por otra parte, tres ciudades europeas se encuentran entre las diez más caras. En el cuarto puesto del ranking mundial, Zúrich sigue siendo la ciudad europea más costosa, seguida de Berna (8), que escaló cuatro posiciones respecto al año pasado. La siguiente en el ranking, Ginebra (9), ascendió cuatro posiciones respecto al año pasado.

Seis de las diez ciudades que encabezan el ranking de este año se encuentran en Asia. Hong Kong (1) sigue siendo la ciudad más cara para expatriados, tanto en Asia como a nivel mundial, debido a las fluctuaciones monetarias frente al dólar estadounidense y al aumento del costo de vida a nivel local. A este centro financiero global le siguen Asjabad (2), Tokio (3), Singapur (5), Shanghái (7) y Beijing (10). Mumbai (60) es la ciudad más cara de la India, mientras que Calcuta (185) es la más barata del país.

"Los cierres de fronteras, las interrupciones de vuelos, los confinamientos obligatorios y otras medidas a corto plazo han afectado no solo el costo de los bienes y servicios, sino también la calidad de vida de los asignados", observa Ilya Bonic Bonic. "El cambio climático, las cuestiones relacionadas con la huella ambiental y los retos que enfrenta el sistema de salud han obligado a las multinacionales a analizar de qué manera los esfuerzos de una ciudad en torno a la sostenibilidad pueden repercutir en las condiciones de vida de sus trabajadores expatriados. Las ciudades que prestan especial atención a la sostenibilidad pueden mejorar considerablemente los niveles de vida, y esto a su vez puede mejorar el bienestar y el compromiso de los empleados", concluye.

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