Economía

Comerciantes procedentes de Ecuador y Colombia ingresan a territorio peruano para extraer madera de forma ilegal

Imagen referencial.

Desde hace aproximadamente tres meses, comerciantes procedentes de Ecuador y Colombia ingresan al territorio de la Nación Wampís para extraer de forma ilegal maderas finas y topa (madera balsa) con la que retornan a su país para comercializarla.

"La frontera está abandonada desde muchos años, la ausencia permanente del Estado es el problema geopolítico binacional y esto ha generado una división en la población, ocasionando un conflicto social interno por la venta de palo de topa o balsa. Hemos presentado solicitudes al Estado para resolver este tema y aún no hay respuesta, solicitamos la presencia de una comisión multisectorial del más alto nivel del actual gobierno" explicó Wrays Perez Ramirez, presidente del Gobierno Autónomo Territorial de la Nación Wampi.

También informó que los Wampis están ubicados milenariamente en la frontera con Ecuador entre los departamentos de Amazonas y Loreto, provincia de Condorcanqui y Datem del Marañón, entre los distritos de Rio Santiago y Morona son 22 comunidades tituladas y 63 anexas, sumando un total de 85 en el territorio de la nación Wampis, lo que equivale a casi 1 millón y medio de pobladores.

Wrays Perez señaló que el territorio ancestral del GTANW es parte de la Iniciativa Cuencas Sagradas. "Junto a otras 35 naciones originarias de la Amazonia norte del Perú y sur de Ecuador protegemos el corazón del planeta, un legado natural de más de 30 millones de hectáreas de bosque amazónico, no solo por ser la propia vida de las naciones originarias sino porque sus recursos son fuente de vida para la humanidad"

La tala, venta y transporte de esta madera se ha intensificado en el periodo de emergencia sanitaria del COVID-19, debido a la creciente demanda desde el Ecuador y a la falta de control por parte de las autoridades competentes. Esta extracción sistemática afecta a distintos puntos del territorio de la Nación Wampís y estaría siendo impulsada por empresas intermediarias de capital ecuatoriano.

Según reportan los Wampís, el ingreso de personas ajenas a sus comunidades los somete a diferentes situaciones de riesgo como:

Eventuales fuentes de contagio pues no se sabe si los comerciantes de la madera balsa son portadores o no del COVID-19. Se vulnera la paz de las familias Wampís, ante posibles conflictos entre comunidades y con los pueblos y naciones vecinas por el rechazo a la tala de madera topa dentro de los territorios de la Nación Wampis.

Se transgrede su tranquilidad, la presencia de personas foráneas ha generado graves problemas de índole social tales como el alcoholismo, acoso a mujeres y niñas, violencia y delincuencia. Se atenta contra sus derechos territoriales, entre ellos, el derecho a su autonomía.

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