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La reinvención del negocio familiar: del foodtruck al delivery de frutas y verduras

La familia Príncipe es uno de los miles de ejemplos de reinvención que han surgido durante la pandemia.

Con la declaratoria del estado de emergencia en el Perú por el COVID-19, el sector gastronómico, como otros rubros, fue el más afectado. Cientos de restaurantes y pequeños emprendimientos de comida rápida se vieron forzados a cerrar sus puertas. Sin embargo, sin bien tuvieron que apagar el fuego de sus hornillas, mantuvieron viva la chispa del emprendimiento.

Es así como la familia Príncipe volvió a empezar tras dejar de vender hamburguesas, salchipapas o comidas criollas en su negocio de foodtruck "Lote 87", ubicado en el distrito de San Juan de Lurigancho.

Los Príncipe pensaron rápidamente en reinventar el negocio para generar los ingresos necesarios para la casa; pero con el plus de satisfacer las urgentes necesidades de sus clientes.

Ante este nuevo escenario, Meliza Príncipe Olivera y sus hermanos Lleffre y Edwin tuvieron que ver la manera de seguir adelante. Consciente de sus habilidades, las herramientas con las que contaban y viendo la gran demanda que había en el servicio delivery de productos de primera necesidad, decidieron transformar "Lote 87" en el mes de abril.
Meliza Príncipe, socia de Lote 87.

Si antes eran un foodtruck, hoy en día es una empresa que lleva a la puerta de los hogares, frutas, verduras, carnes, abarrotes y comida precocida. Según Llefre Príncipe, cuentan con la mejor selección de productos gracias a la certificación HACCP y BPM, que le permite identificar alimentos seguros para el consumo humano, centrándose en la higiene y en la buena manipulación de estos.

La familia Príncipe promociona su servicio a través de las redes sociales de Facebook e Instagram (como Lote 87), donde atienden a sus clientes de los distritos de Miraflores, San Isidro, San Borja, Surco y La Molina, a través del whatsapp. A la fecha han atendido más de 150 pedidos.

"El cambiar de rubro en un corto tiempo ha sido realmente difícil, el servicio de delivery es totalmente diferente a lo que estábamos acostumbrados, tuvimos que adaptarnos a esta nueva forma de trabajo para tener un sustento económico. Podemos decir que nos está yendo bien y hemos tenido buena acogida por parte de los clientes", comentó Meliza Príncipe, socia de Lote 87.

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