Turismo Perú

Los baños termales de Don Grimaldo y su barro negro: un punto turístico para visitar

Grimaldo Reátegui, dueño de los baños termales que llevan su nombre.

Si en tus planes está viajar a Tarapoto, a los baños termales de Don Grimaldo debes ir. Si bien esta cálida y exótica ciudad tiene numerosos tesoros naturales y una rica cultura ancestral que aún se mantiene vigente, este lugar es un sitio que nadie se debe perder.

Ubicado en el distrito de El Sauce, este "spa" ha sido reconocido internacionalmente.

Los turistas que llegan atraídos por las historias de este lugar no se van decepcionados, al contrario, esbozan una sonrisa y se sienten liberados. "Se ríen, gritan de felicidad, juegan y al final de su visita dejan todo el estrés atrás. Y todo gracias a la madre naturaleza", nos cuenta el autor de este "spa" selvático: Grimaldo Reátegui.

Barro bendito

Es Grimaldo el dueño, administrador, guía turístico y quien te lleva deliciosos batidos de guanábana (en serio, deben probarlo). Cuando llegan los visitantes, los recibe con una contagiante sonrisa, les explica que las aguas calientes y frías que emergen de su terreno hacia una piscina tienen minerales. Pero la estrella del lugar es el barro negro de su laguna.

El baño con agua fría y caliente (unas 5 veces) es una rutina lúdica. La diversión es justamente ese cambio de temperatura, sentir el frío del agua y luego calentarse con las aguas termales. Esta rutina te abre y cierra lo poros para eliminar las toxinas.

Luego viene el "oro negro". El barro de la laguna, que contiene 28 elementos químicos entre los que figuran la plata, sodio, fierro, calcio y magnesio, se unta en el cuerpo, de pies a cabeza hasta que dar completamente cubierto.

"Creamos estatuas humanas, uno siente cómo el barro se seca", dice este hombre de 60 años quien se reserva algo magnífico para el final.

"No decimos que el barro tiene "algunos minerales". Mi hijo hizo una tesis y tras invertir 20 mil soles supimos que tiene más elementos de lo que pensamos. Es nuestro tesoro", señala orgulloso. 

Cabe resaltar que el análisis químico del barro negro lo hizo el hijo de Grimaldo, el ingeniero ambiental Oswaldo Reátegui.

"Fish massage"

Cuando el barro se endurece el la piel y sus propiedades empiezan hacer su silencio trabajo en el cuerpo, dejando la piel tersa, viene el "Fish massage".

A orillas de la laguna, sentados en el muelle uno deja remorar los pies para que diminutos peces hagan lo suyo: comen la piel muerta. Pero esta sensación invita a más. Los turistas en general ingresan a la laguna (que no es muy profunda) y dejan que los peces masajeen todo el cuerpo: como pequeños batallones trabajan pacientemente en la espalda, piernas, barriga y brazos. La sensación de cosquilleo es indescriptible.

Camino hacia el éxito

El camino hacia éxito no es fácil de seguir. Muchas de ellas tienen abismos, curvas sinuosas y obstáculos para quienes transitan por ella. Y el destino, caprichoso e insospechado, puso a prueba a Grimaldo antes de gozar lo que tiene y ser parte del turismo de Tarapoto.

Nació en el distrito del Sauce y ya de joven el MRTA (grupo terrorista que azotó parte del oriente peruano), le quitó su propiedad por lo que tuvo que migrar a Iquitos. Desde allí, trabajando como comerciante, estuvo pendiente de recuperar su propiedad.

"Cuando el terrorismo fue derrotado regresé al Sauce. Estuve fuera 10 años y fue duro recuperar el lugar y darle la forma que hoy tiene. Invertimos mucho dinero, tiempo y sudor para que otros peruanos disfruten de las riquezas de mi Sauce querido y poner su nombre y de Tarapoto en el mapa mundial del turismo", recuerda mirando la llegada de nuevos visitantes a quienes recibe con los brazos abiertos.

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